Bitácora de Sueños
miércoles, 21 de enero de 2015
sábado, 17 de enero de 2015
3-compendio
Había creado un sistema para conducir un auto a control remoto; manejaba por un camino boscoso con hielo y nieve y se perdía la conexión; el sistema autónomo evitaba desastres.
Recibía un premio por aprovechamiento académico parcial de 9.71 en maestría en toalla.
En el bosque, veíamos en la noche millones de estrellas, y jugué de nuevo con la idea de aprender a navegar viendolas.
miércoles, 31 de diciembre de 2014
2-El Vengador del Futuro
Estaba con un tipo que era el estereotipo de villano inglés: bigote ondulado y recortado, alto, delgado, canas a los lados de su cabeza, cabello grasiento y traje azul, sin gran fuerza física.
Me confesaba que era un genio del mal, que había inventado el viaje en el tiempo, que iba a acabar con la humanidad, que él ya había visto el Apocalipsis y que solo estaba haciendo ajustes ínter temporales para que todo se diera cada vez más perfecto y preciso.
No podía dejarlo ir así nada más, así que lo tiré al piso y traté de ahogarlo, tapándole la nariz y la boca. Pensé en ahorcarlo pero consideré que eso sería muy violento y dejaría cicatrices (?).
El tipo no dejaba de respirar y como podía, alcanzaba a tomar bocanadas. Vi la sombra de su rodilla acercándose a mi espalda para golpearme y lo evité, después de todo yo era fuerte y él no.
De pronto, se transformó en un muñeco del tamaño de un Ken (si, el novio castrado mirrrrey y pusilánime de Barbie), como tratando de escapar con esa jugarreta, ya que entre todas las tecnologías había desarrollado una para empequeñecerse.
Para mi fue más fácil mantenerlo y pensé en sumergirle la cabeza en agua. Encontré un vaso rojo fiestero pero no tenía agua, y ahora me encontraba en casa de mi hermana.
Tomé agua directamente del inodoro, que tenía una pastilla colorante que hacía que se viera roja el agua, pensé "como agua de jamaica". Sumergí la cabeza de mi pequeño adversario pero al parecer no era suficiente agua, ya que seguía burbujeando.
Llené un poco más el vaso con la falsa agua de jamaica y empezó a morir. Mientras se retorcía, pensé en las implicaciones morales de acabar con la vida de alguien, y que sería la primera vez que mataría (y que después de la primera vez todo es más fácil). Me justifiqué pensando que sacrificaba a un ser malvado por la humanidad; aunque fuera un héroe anónimo que no haría alarde de esa proeza para no enterar a los demás del final catastrófico y sus pormenores que les había evitado.
El hombre pequeño dejó de zangolotearse... Lo saqué del vaso y había cambiado la textura de su piel a un estado plástico, con el rostro con expresión de ahogado (de esas con boca circular como listas a comerse una paleta (?) y los ojos completamente abiertos con mirada perdida).
Tuve miedo de que fuera otro truco y resucitara, así que le arranqué la cabeza a mordiscos y descubrí una cabeza más pequeña, como de figurita de Lego. Hice lo mismo y estuve escupiendo los trozos de plástico, que marcaban mi triunfo.
Meditaba acerca del bien que hice, y olvidaba destruir el resto del cuerpo, o pensar en una posibilidad de que esa persona solo fuera un señuelo.
Todo estaba normal, placentero... Aburrido! Y si fuera mejor que hubiera un cagadero? Que todo cambiara y que ese cambio fuera necesario para sentirnos intensamente vivos aunque sea solo por un momento, y que después todo se fuera al carajo?
Perdí la noción del sueño y desperté.
1-David Bowie
Estábamos en una explanada, que en realidad era como una vecindad de mi familia de pueblo. Llegó David Bowie y mis amigos y yo nos emocionamos.
Recordé a aquella amiga que le gusta mucho y traté de tomarle una foto conmigo en repetidas ocasiones y no pude; recordé que hay un consejo que dice que no te tomes fotos con personas famosas.
Logré tomarle una en la que se apreciaba la diferencia de color de sus ojos y algunas severas arrugas. Me deseó feliz año nuevo, con educación muy marcada y haciendo deseos muy específicos y no comunes acerca de la prosperidad y de la felicidad; yo solo contesté estúpidamente:"gracias, igualmente".
Lo acompañé a la salida, me comentó que la felicidad era muy difícil de alcanzar y demostrar, en especial a los que tienen un temperamento artístico. Yo le dije que alguna vez yo también fui creativo y artístico con mi grupo de rock, tratando de ser empático y demostrándole que para mi también ser feliz a veces se me complica o no sé identificar o decidir qué me hace feliz realmente.
Ya afuera listo para despedirse, me confeso que vino a buscar a mi tía Carmela, la hermana de mi mamá. Me dio a entender que mi prima Lety era su hija y que la abandonó por alguna razón.
En eso perdí la noción del sueño y terminó.
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