Recordé a aquella amiga que le gusta mucho y traté de tomarle una foto conmigo en repetidas ocasiones y no pude; recordé que hay un consejo que dice que no te tomes fotos con personas famosas.
Logré tomarle una en la que se apreciaba la diferencia de color de sus ojos y algunas severas arrugas. Me deseó feliz año nuevo, con educación muy marcada y haciendo deseos muy específicos y no comunes acerca de la prosperidad y de la felicidad; yo solo contesté estúpidamente:"gracias, igualmente".
Lo acompañé a la salida, me comentó que la felicidad era muy difícil de alcanzar y demostrar, en especial a los que tienen un temperamento artístico. Yo le dije que alguna vez yo también fui creativo y artístico con mi grupo de rock, tratando de ser empático y demostrándole que para mi también ser feliz a veces se me complica o no sé identificar o decidir qué me hace feliz realmente.
Ya afuera listo para despedirse, me confeso que vino a buscar a mi tía Carmela, la hermana de mi mamá. Me dio a entender que mi prima Lety era su hija y que la abandonó por alguna razón.
En eso perdí la noción del sueño y terminó.
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